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Cómo construir una definición

La enciclopedia de ciencias y tecnologías en Argentina

Una definición es un intento de expresar el significado de un concepto mediante otros conceptos supuestamente más familiares, invocados por palabras. Las definiciones de los diccionarios son frecuentemente circulares, es decir, se termina usando palabras que son sinónimos o afines a la palabra a definir. En este artículo se discute el problema de cuándo y cómo definir conceptos en el ámbito escolar y se dan algunas técnicas que explican cómo construir una definición.


Contenido

Ambigüedades y acepciones

En la vida diaria, especialmente en Argentina, es usual no preocuparse demasiado por usar la palabra más precisa o menos ambigua para designar algo. Así, se llama robo al hurto, a pesar de que en los tribunales se aplica la primera denominación sólo cuando hay violencia, mientras que vale la segunda sólo cuando no la hay. Otras veces, problema frecuente en el lenguaje cotidiano, hay que optar entre diferentes significados (acepciones) de una misma palabra, lo que usualmente se hace de modo inconsciente en base al contexto. Por ejemplo, la palabra cabo puede designar muchas cosas diferentes, como indica la siguiente lista (un caso extremo), donde entre paréntesis se indica el significado de cada acepción, sin incluir las numerosas expresiones figuradas a que conduce cada una:

La precisión en el lenguaje es requisito indispensable en (un matemático diría condición necesaria para) la práctica de cualquier ciencia o tecnología, donde es importante que la comunicación sea lo más perfecta posible y que los mensajes no den lugar a más de una interpretación (es decir, que no sean ambiguos). Como no siempre hay una palabra no ambigua con acepción única para designar un concepto, se logra precisión mediante la introducción de palabras nuevas, los neologismos. Tal es el caso de software, término para el cual no hay equivalente en el lenguaje cotidiano.

Otras veces se usan palabras comunes dotadas de significados cuidadosamente precisados, caso de palabras como tecnología, herramienta, instrumento, estructura, y muchas otras que se usan en esta enciclopedia. Esta práctica en Semántica se denomina definición por estipulación (Guibourg y otros). Cuando se hace una definición por estipulación, se asigna a la palabra un significado diferente (no importa si poco o mucho) de la acepción vulgar. No debe, por lo tanto, sorprender que ciertos términos de uso habitual tengan significados técnicos distintos de los que se dan por sentados o de los que transcribe el diccionario. Los diccionarios comunes, incluido el Diccionario de la Lengua Española editado por la Real Academia Española de la Lengua y las academias linguísticas latinoamericanas, usualmente transcriben sólo los usos cotidianos. Para tener la certeza de contar con una buena definición técnica se debe recurir o a los tratados de la disciplina correspondiente o a sus diccionarios especializados. Si se quiere conocer la diferencia entre la acepción legal de robo y hurto hay que consultar tratados de Derecho Civil o diccionarios jurídicos, no un diccionario escolar.

Definiciones en la escuela

Es común empezar la enseñanza de una disciplina nueva con una definición estipulada. ¿Es ésto necesario o conveniente? Como se puede verificar trabajando con cualquier diccionario, las definiciones son circulares, remiten a otras palabras que se dan por conocidas, las que a su vez remiten a las primeras "cerrando el círculo". Una definición tiene valor explicativo sólo si todos los conceptos que se usan en ella son perfectamente claros para el lector. Esto es imposible de lograr tan pronto lo definido tiene un mínimo grado de complejidad. Como ejemplo, se transcribe a continuación una muy completa definición de aprendizaje (Gaskins y Elliott, p. 82):

Aprender es un proceso socialmente mediado de cambio que implica la construcción activa de sentido, usando conocimientos de contenidos viejos y nuevos, así como conocimientos acerca de cómo aprender. El aprendizaje exige motivación para aprender y está influido por el concepto de sí mismo que tiene el que aprende. Implica un pensamiento orientado hacia metas, organizado, constructivo y estratégico. Como el aprendizaje es activo, exige esfuerzo.

Si el lector no comprende plenamente, por ejemplo, qué es un pensamiento orientado hacia metas, organizado, constructivo y estratégico, no podrá entender la definición. En síntesis, una buena definición no es el punto de partida del estudio de una disciplina, sino el punto de llegada. Además, una definición será útil para una persona en particular sólo si está formulada en términos totalmente comprensibles para ella. Dos personas diferentes requerirán definiciones diferentes. Para que una definición me sea realmente útil, debo hacerla yo mismo usando mi comprensión del concepto en el proceso de su formulación y expresándola con palabras que me son familiares. Hecha así, la definición me será muy útil a mí, pero dificilmente a otra persona.

Por esta razón nunca se debe empezar el estudio de un tema haciendo que los alumnos memoricen definiciones, repitiéndolas sin comprenderlas, como un loro. Por el contrario, si el proceso de aprendizaje fue exitoso, al final del mismo los alumnos podrán ser capaces de generar su propias definiciones. Probablemente no las darán con la elegancia ni la precisión de un experto, pero estarán asimiladas en el sentido de Piaget, serán duraderas y podrán mejorarse progresivamente, lo que rara vez sucede con una definición memorizada.

Pareciera haberse llegado a un callejón sin salida: no se puede definir un concepto, como tecnología, sin primero saber tecnología. La conclusión es errónea. Si bien al iniciar el estudio de cualquier disciplina no es posible comprender una definición precisa y completa, ni se puede formular una en términos personales, se puede y se debe iniciar un proceso de aproximación al concepto, proceso que consiste básicamente en su delimitación por diferenciación de otros conceptos más o menos afines. El objetivo de este artículo es proporcionar una técnica que permite acometer la tarea de manera ordenada y eficaz. Esto ilustra, al mismo tiempo, que las técnicas no son exclusivamente manuales y pueden usarse también para tareas intelectuales, como el bosquejo de una definición.

Fuentes

Hacia una definición

La técnica de delimitación y aproximación a un concepto consta de varias partes o etapas que se desarrollan a continuación.

La forma más precisa de definición es la basada en el género próximo y las diferencias específicas, técnica ya discutida por los antiguos filósofos griegos a la que Aristóteles perfeccionó en Órganon - Tópica (véase Chakrabarti). Actualmente la Gramática denomina hiperónimo al género próximo. El concepto de diferencia específica es lo que en las taxonomías se denomina rasgo distintivo. Por ejemplo, el Diccionario de la Real Academia comienza la definición de perro con mamífero doméstico de la familia de los cánidos. Mamífero es el hiperónimo o género próximo, una categoría de animales a la que también pertenecen los seres humanos; doméstico elimina todos los mamíferos que sólo existen en estado salvaje o en los zoológicos; de la familia de los cánidos es un rasgo "circular" (típico de los diccionarios) que sólo identifica el nombre científico que se da a los perros. Más breve y más exitoso a los efectos de la identificación hubiera sido definir perro como animal doméstico que ladra. La definición se resolvió encontrando un hiperónimo familiar suficientemente acotado para que sólo 2 rasgos distintivos identifiquen completamente a la categoría de cosas que se quiere definir, los perros. Nótese que ésto es posible sólo para conjuntos de cosas, los que se desig identifiquen nan con sustantivos comunes. No basta para un perro particular y único, "el Pinky" de mi vecina, que corresponde a un sustantivo o nombre propio.

Lo genérico y lo específico son casos extremos de una gradación casi continua que a veces es muy difícil de precisar. Cada vez que se requiere de otra persona la identificación de alguna categoría en la que estamos pensando, se debe, usualmente de manera inconsciente, hacer una elección sobre el grado de generalidad o especificidad de la categoría. La elección correcta para un hiperónimo es aquella lo suficientemente genérica como para que ninguna de las cosas de interés quede fuera de la categoría, y lo suficientemente específica como para excluir de ella la mayor cantidad de cosas posible. Definir perro a partir de organismo viviente es abarcar demasiado, inútilmente.

Juego ¿en qué pensaron?

Como todas las tareas complejos se requiere práctica para llevar bien a cabo una definición. Una manera divertida de adquirirla (la diversión es uno de los valores centrales de los argentinos) es jugar a ¿en qué pensaron? El juego consiste en que un preguntón averigüe el sustantivo común elegido en su ausencia por el resto del grupo. El preguntón sólo puede hacer preguntas que determinan rasgos del sustantivo, como ¿es un/una...?, ¿sirve para ...? ¿hace ...? ,¿tiene ...?, siempre a personas diferentes, cada una de las cuales sólo puede responder Sí o No. Cómo se deben ir renovando los preguntones, conviene asignar un puntaje a cada uno para evaluar su desempeño, que se calcula diviendo 100 por el número de preguntas que hizo para adivinar (como se discutirá enseguida, deberían bastar unas 10 preguntas bien formuladas).

El siguiente es un ejemplo real de juego, donde P) es la pregunta y R) la respuesta:

P) ¿Es algo real?
R) Sí.
P) ¿Es un producto natural?
R) No.
P) ¿Es útil para las personas?
R) Sí.
P) ¿Es de uso diario?
R) Sí.
P) ¿Es algo que uno lleva puesto?
R) En general no. (Risas.)
P) ¿Es un mueble?
R) Sí.
P) ¿Sirve para guardar cosas?
R) No.
P) ¿Es una mesa?
R) No.
P) ¿Es una silla?
R) Sí.

Una receta general para ganar el juego es empezar con conceptos muy generales, por ejemplo objetos concretos vs. ideas, e ir reduciendo las elecciones posibles por mitades (dicotomías). En 10 preguntas uno redujo las elecciones aproximadamente a la milésima parte (2·2·2·2·2·2·2·2·2·2 = 1024). Como en el habla diaria se usan unos 1000 sustantivos, si uno no se equivocó debería llegar al resultado correcto en unas 10 preguntas. También se puede llegar en menos pasos si uno tiene "corazonadas", pero esto no es una receta generalizable. Este es el caso del segundo ejemplo:

P) ¿Es mineral?
R) No.
P) ¿Tiene raíces?
R) No.
P) ¿Habla?
R) Sí.
P) ¡Es una persona!
R) Sí.

El juego podría profundizar hasta identificar a un miembro del grupo, pero por regla general es difícil o imposible usarlo para identificar nombres propios.

La particularidad de los sustantivos comunes es que sus definiciones son generalmente taxonómicas, van de lo general a lo particular mediante el agregado de rasgos que diferencian completamente el concepto de todas sus ideas afines. Así las plantas y los animales son ambos organismos vivientes. Las plantas tienen células con membrana de celulosa, no tienen movilidad propia y utilizan la fotosíntesis para fabricar sus propios alimentos a partir de materiales inorgánicos. Los animales, en cambio, no tienen membrana celular, en general son móviles y dependen de las plantas para una parte esencial de su alimentación, el nitrógeno. Podemos definir entonces a una planta como un organismo viviente con membrana de celulosa o sin motilidad o fotosintético. De la misma forma se puede definir a un animal como un organismo viviente sin membrana celular o con motilidad o que no puede sintetizar nitrógeno. Esta idea taxonómica es la que se trata de ilustrar con el juego ¿en qué pensaron?

Una técnica similar es la de dar todos los rasgos cruciales del concepto. Ésto es usualmente muy engorroso de hacer, porque los rasgos son usualmente demasiado numerosos. Si quisiéramos definir de esta manera animal, en vez de decir organismo viviente deberíamos usar rasgos como real, material, capaz de reproducirse a sí mismo y de crecer a partir de las sustancias que toma de su entorno, etcétera. Es mucho más fácil dejar estas propiedades englobadas en el sustantivo organismo viviente. Ambas técnicas corresponden a las denominadas definiciones por intensión (véase Guibourg y otros).

Otra técnica completamente diferente, no siempre posible, son las definiciones por extensión consistentes en una lista de todos los objetos designados por la palabra. Es posible, por ejemplo, listar todos los organismos nacionales de ciencia y tecnología existentes en un momento dado, pero no a todos los animales terrestres. A veces se recurre a las que se denominan definiciones ostensivas que dan sólo un ejemplo, o unos pocos, del concepto, como cuando se ilustran a las herramientas mediante un martillo. La definición ostensiva es similar a lo que en retórica se denomina sinécdoque, la representación del todo por una de sus partes como cuando se alude al barco como la blanca vela.

Fuentes

Construcción de definiciones

Una técnica simple y eficaz para construir definiciones es hacerlo usando una combinación de

Ilustraremos la técnica con el concepto de ciencia.

Los ejemplos (definición ostensiva), especialmente cuando son variados, evocan rasgos distintivos. Son ciencias la Matemática, la Física, la Sociología. No es necesario ni viable dar todos los ejemplos posibles (lo que sería una definición por extensión), sólo se incluyen los más conocidos que se consideren suficientemente ilustrativos.

La inclusión de sinónimos permite abarcar palabras que pueden ser más familiares que la dada. En el caso de ciencia no hay ningún sinónimo, sólo ideas afines.

El conjunto de ideas afines es muy importante porque permite identificar semejanzas y diferencias entre el concepto a definir y otros parecidos pero no idénticos. Tres conceptos afines de ciencia son conocimiento, información y saber. En esta enciclopedia conocimiento es la presentación primera de un concepto ante el sujeto (definición estipulativa) previa a la elaboración cognitiva que genera, aunque no necesariamente, saber. La ciencia usa información, pero no es sólo información porque ésta es usalmente limitada a unos pocos casos mientras que la ciencia establece rasgos pertenecientes a categorías de cosas, no a cosas individuales (la diferencia entre los sustantivos comunes y los propios).

El hiperónimo identifica una categoría de la cual el concepto es una subcategoría entre varias. La categoría queda definida por un conjunto de rasgos comunes a todas las subcategorías. Podemos así definir la ciencia como un saber, pero no todos los saberes son ciencia. La intuición es un tipo de saber, pero se diferencia de la ciencia en que es exclusivamente empírico. La fe es una forma de saber para los creyentes, pero no es racional. Las tradiciones de una cultura son usualmente considerados saberes, pero son prescriptivos y autoritarios, fundamentados en la autoridad o respeto que siente el sujeto por la persona que las avala (los padres, las autoridades, la mayoría del grupo social). Saber racional excluye así a todos los otros tipos no deseados.

Fuentes generales



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