Automóvil Club Argentino

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Sede central del ACA en la Capital Federal.

El Automóvil Club Argentino (ACA) es una organización sin fines de lucro, con dependencias en todo el territorio argentino, para brindar asistencia a los automovilistas: auxilio mecánico, cartografía, hospedaje y otros servicios relacionados con el turismo y el uso del automóvil.


Historia

La institución fue fundada el 11 de junio de 1904 por un grupo de entusiastas de los entonces novedosos automóviles que solían recorrer los senderos de los bosques de Palermo. La idea de su creación fue inspirada por la existencia de organismos en países como Bélgica (1896), Francia (1895) e Inglaterra (1897). El primer presidente, elegido para el periodo 1904‑1908, fue Dalmiro Varela Castex y lo acompañaron en su función Juan Abella, Carlos de Alzaga, Félix Alzaga Unzué, el barón Alfredo De Marchi, Juan Drysdale, Alfredo T. Fernández, Emilio D. Laborde, Nicanor Magnanini, José Pacheco y Anchorena, Ubaldo de Sívori, José Semprún, Henry Thompson, Luis Valiente Noailles, Alfredo Tornquist, Félix Gunther, Miguel Marín Carlos Morra, Elías Romero, Antonio De Marchi y Carlos Tornquist.

La promoción del automovilismo deportivo fue una de sus primeras actividades, iniciada cuando en 1906 confeccionó el reglamento para la carrera efectuada entre Buenos Aires y Rosario, la primera de Sudamérica. Se abocó también al desarrollo del turismo con la señalización y confección de planos de las entonces escasas y mal mantenidas carreteras argentinas. Para ello creó en 1923 la Oficina Técnica Topográfica, que inicialmente confeccionó hojas de ruta que eran tan sólo sencillos bocetos y descripciones de los caminos, entonces poco más que huellas de carros con abundantes pantanos.

Poco después el ACA compró las primeras máquinas viales del país (no había entonces ningún organismo estatal de vialidad) para hacer el mantenimiento de rutas. Hizo para ello convenios con los importadores de automóviles que le pagaban una cuota por cada unidad que llegaba al país. Esto condujo a la creación de la División Carreteras que tomó a su cargo el relevamiento, conservación y señalamiento de las principales rutas nacionales.

Desde 1910 organizó excursiones que inicialmente eran a lugares cercanos, como La Plata, alcanzando luego otros más lejanos como Córdoba (1913), Mendoza, Rosario y San Luis, llegando hasta Bariloche en la década de 1920. En esa misma década comenzó a difundir la actividad del camping, hasta entonces desconocida en nuestro país, instalando los primeros de su propiedad en Chascomús y San Miguel; le siguieron los de Luján, Punta Chica, Quilmes, Punta Lara, Timbúes, Carlos Paz, La Margarita y San Clemente del Tuyú.

En 1926 se afilió a la Asociación Internacional de Automóvil Clubs Reconocidos, hoy Federación Internacional del Automóvil (FIA), lo que permió a sus socios obtener variados beneficios en sus viajes automovilísticos a otros países.

En junio de 1935 firmó un trascendental convenio con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que entró en vigencias el 1° de agosto de 1936. Por el mismo el ACA se comprometía a la venta exclusiva de las naftas y lubricantes de YPF, a la vez que se comprometía a la instalación de estaciones de servicio a la vera de las nuevas carreteras creadas por la reciente Ley Nacional de Vialidad y otros rincones poco concurridos del país. YPF bonificó al ACA en $ 0,02 por cada litro de nafta vendido en la Capital Federal y en $ 0,015 a los vendidos en el resto del país. Al mismo tiempo YPF le otorgó un préstamo en productos que le entregaba con pago diferido y a pedido del ACA, para la adquisición de los terrenos necesarios para sus nuevas dependencias. El resultado de esta asociación fue que mientras en 1935 el ACA vendió 1.750.000 litros de nafta argentina y extranjera, en 1941 llegó a 150.000.000 de litros de nafta nacional; de los 14.000 kg de lubricantes que vendió en 19035, pasó a 1.500.000 en 1941. En 1935 el ACA tenía 35.000 socios, que aumentaron a 48.000 en 1941. (Boletín de Informaciones Petroleras, N° 220; Buenos Aires, 1942.)

Se realizó un concurso abierto para la construcción, con características uniformes, de las primeras estaciones y que contemplaran todas las necesidades del automovilista. Se logró el objetivo perseguido por la institución con la realización de obras de líneas modernas, sobrias y elegantes.


Fuentes