Actividades Prácticas

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Actividades Prácticas fue una asignatura obligatoria en las escuelas primarias argentinas durante la mayor parte del siglo XX. Es un ejemplo prototípico de la discriminación por género.


La escuela como transmisora de roles de género

Actividades típicas de varones y mujeres según El tesoro de la juventud.

En las Actividades Prácticas a los varones se les enseñaba las tareas que se consideraban naturales para ellos, como cortar, clavar y atornillar maderitas, generalmente para armar juguetes. Las tareas correspondientes a las niñas eran bordar, coser, preparar comidas y tortas, tejer. Esto se ilustra vívidamente en el dibujo del Tesoro de la juventud, enciclopedia para niños y adolescente de comienzos del siglo XX. El origen, entonces obvio, era el rol que se asignaba a cada sexo en el hogar y la tradicional división social del trabajo donde a los hombres se les asignaban las tareas que requerían más fuerza y a las mujeres las que requerían más habilidad.

Una explicación racional de esta división del trabajo —no necesariamente verdadera— es el dimorfismo sexual: las mujeres son, en promedio, de menor talla que los hombres. Las tareas de fuerza requieren de los músculos largos del cuerpo, donde a igualdad de desarrollo muscular el efecto palanca es favorable a los huesos más largos. El efecto se reforzaba porque los músculos se desarrollan más con el trabajo intenso, resultando menor en las mujeres. La escuela, transmisora de los valores sociales tradicionales, debía enseñar y reforzar los roles asignados. La invención de herramientas multiplicadores de la fuerza muscular y de máquinas que la reemplazan ha dejado obsoleto esta inicialmente necesaria especialización. En los sectores sociales de nivel económico medio o alto la división del trabajo por género está desapareciendo gradualmente. Cada vez son más las mujeres que, sea que trabajen en relación de dependencia o ejerzan profesiones liberales, contratan la realización de las tareas de mantenimiento del hogar. Subsiste, sin embargo, en los hogares de menores recursos, la división del trabajo por género, donde las mujeres se quedan en su casa para cocinar, lavar, cuidar a los chicos y remendar la ropa, mientras los hombres salen a trabajar.

Otras probables causas de la discriminación son la creencia de la inferioridad intelectual de las mujeres respecto de los hombres y la conveniencia de proveer a los hombres del máximo confort y asignarles el máximo poder.

Una escuela promotora de cambios culturales no debe inculcar diferencias no sustanciales de género (la maternidad es una diferencia sustancial) enseñando destrezas prácticas similares para varones y mujeres a través de la Educación Tecnológica.