Diferencia entre revisiones de «Plaguicidas en Argentina»

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Revisión del 10:20 14 ene 2013

Los plaguicidas o pesticidas son sustancias químicas usadas para regular o interrumpir el crecimiento de, o atraer o repeler o matar a organismos vivientes considerados plagas de cultivos de valor para las personas. Los organismos dañinos pueden ser insectos, hierbas, pájaros, mamíferos, peces, hongos, microbios... Ser plaguicida es un rasgo extrínseco de un agroquímico, la relación entre sus efectos y su valoración por las personas. Debido a la negligencia en las aplicaciones y la falta de controles de las alutoridades, el uso de plaguicidas en Argentina se aparta frecuentemente de las normas y recomendaciones sanitarias y técnicas. Según el Diccionario de la Lengua Española pesticida es sinónimo de plaguicida, ya que en lenguaje vulgar se llaman pestes a las plagas. En Medicina se llama peste sólo a la infección causada por el microorganismo Yersinia pestis, por lo que no es recomendable usar este término. Los plaguicidas no deben confundirse con otras sustancias químicas de uso común en el agro, los agroquímicos que incluyen a los fertilizantes.


Plaguicidas en la FAO

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por las siglas en inglés de Food and Agriculture Organization) se denomina plaguicida a:

cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humanas o de los animales, las especies de plantas o animales indeseables que causan perjuicio o que interfieren de cualquier otra forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos agrícolas, madera y productos de madera o alimentos para animales, o que pueden administrarse a los animales para combatir insectos, arácnidos u otras plagas en o sobre sus cuerpos. El término incluye las sustancias destinadas a utilizarse como reguladoras del crecimiento de las plantas, defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad de fruta o agentes para evitar la caída prematura de la fruta, y las sustancias aplicadas a los cultivos antes o después de la cosecha para proteger el producto contra la deterioración durante el almacenamiento y transporte.

Según la clase de organismos sobre los que actúan (no es la única manera de tipificarlos) los plaguicidas pueden clasificarse en:

  • Acaricidas: ácaros.
  • Alguicidas: algas.
  • Fungicidas: hongos.
  • Herbicidas: plantas.
  • Insecticidas: insectos.
  • Molusquicidas: moluscos (término de uso dudoso).
  • Nematocidas: nematodos (término de uso dudoso).
  • Ovicidas: insectos y ácaros en fase de huevo.
  • Raticidas o rodentocidas: ratas.

Fuentes

Problemas del uso de plaguicidas

Los plaguicidas tóxicos para las personas están por regla general prohibidos (véase la lista elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación). En las concentraciones normales de uso algunos plaguicidas pueden ser tóxicos para animales domésticos, abejas melíferas y también para las personas si se distribuyen de manera inapropiada. Tal es el caso de aplicación sobre cuerpos de agua de consumo, fumigaciones en cercanías de viviendas y otros casos.[1] Las fumigaciones aéreas son particularmente peligrosas por la dificultad de controlar el acarreo de los pesticidas por el viento, deriva favorecida cuando las gotas son muy pequeñas (aerosoles).

Las técnicas de manejo integrado de plagas intentan minimizar el uso de plaguicidas, y de sus efectos nocivos sobre las personas y el medio ambiente, mediante el uso de recursos alternativos, preferentemente naturales. Se trata de imitar comportamientos naturales como el de las plantas de tabaco, que al ser atacadas por orugas emiten sustancias químicas atractivas para insectos que las devoran.[2]

A raíz del un fallo del Poder Judicial de Córdoba respecto de las fumigaciones con glifosato y endosulfán en el barrio Ituzaingó de Córdoba, la presidente Fernández creó por Decreto PEN Nº 21/2009 la Comisión Nacional de Investigación de Agroquímicos (CNIA). Esta comisión ad honorem de funcionarios mezcla actividades de investigación de actos ilícitos con investigación y divulgación científica. La Defensoría del Pueblo de la Nación criticó su funcionamiento en su Informe Especial sobre Agrotóxicos y Discapacidad hecho pùblico a comienzos del año 2012, Resolución 6/2012.

En julio de 2011, el SENASA dictó la Resolución 511/2011 que reconoce las consecuencias sanitarias del insecticida endosulfán y prohibe la importación del producto a partir de julio de 2012 y la formulación y uso a partir de julio de 2013.

En varias provincias han habido numerosas denuncias sobre los problemas sanitarios de las fumigaciones:

  • Chaco, Departamento Bermejo, localidades de La Leonesa y Las Palmas (ubicadas a 70 kilómetros al noreste de Resistencia). La fumigación de las aguas por empresas arroceras produjo un aumento de casos de cáncer en niños y malformaciones en recién nacidos, según un estudio oficial de la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua del Chaco[3]. En 2012 la ley provincial de biocidas fue modificada permitiendo al PE provincial la arbitraria fijación de los límites admisibles de contaminación[4].
  • Ciudad de Córdoba, barrio Ituzaingó, 2008. Se hicieron reclamos judiciales por fumigaciones con glifosato y endosulfán.

Fuentes

Fuentes generales

Véase también